miércoles, 2 de octubre de 2019

Greenpeace


Sin duda una de las organizaciones ecologistas mas conocidas e importantes del planeta, es sin ninguna duda Greenpeace. En 1971, un grupo de activistas antinucleares canadienses se embarcaron a bordo de un viejo pesquero para protestar contra las pruebas nucleares que Estados Unidos estaba llevando a cabo en el archipiélago de Amchitka, en Alaska. Su objetivo: impedir que la bomba fuese detonada colocándose en el centro de la zona de pruebas.

Como acción directa, la expedición a Amchitka no salió como se esperaba. Sin embargo, como estrategia de campaña resultó un éxito extraordinario. Un año después, Estados Unidos se vio forzado a anunciar que detendría las pruebas nucleares en la zona. Amchitka es desde entonces una reserva ornitológica.

Años mas tarde, en 1978, las oficinas de Europa, Estados Unidos y el Pacífico decidieron poner en común sus recursos y crear Greenpeace Internacional. En la actualidad, Greenpeace es una de las organizaciones ambientalistas mas importantes del mundo, cuya oficina central se encuentra en Amsterdam, Holanda, y cuenta con oficinas en 55 países en todo el mundo.

En España, todo comenzó en 1982. A pesar de no existir la organización legalmente, se realizó la primera acción pacífica de Greenpeace en España. A bordo de un pequeño pesquero, un grupo de activistas impidió el vertido de bidones radiactivos de un mercante holandés a 500 kilómetros de la costa gallega. El Gobierno holandés paró el vertido de residuos nucleares al mar.

El organigrama financiero de Greenpeace, se define en ser independientes política y económicamente, para cumplir dicha política, no aceptan dinero de gobiernos, partidos políticos o empresas, solo donaciones individuales junto con las cuotas regulares que recogen de sus socios.

Ahora todas las grandes campañas de Greenpeace se dirigen hacia el tratamiento del cambio climático que constituye la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad. 

El cambio climático es el mal de nuestro tiempo y sus consecuencias pueden ser devastadoras si no reducimos drásticamente la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, los impactos del cambio climático ya son perceptibles y es en nuestras manos donde esta el poder cambiarlo.

En los peores escenarios probables que los expertos reflejan, el aumento de temperatura podría llegar a los 4,8 ºC para final de siglo. El cambio climático es un problema global que alcanza una perspectiva ambiental, política, económica y social en la que las peores previsiones también implican enormes pérdidas económicas. Y es que cuanto más tardemos en actuar, mucho más elevadas serán las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura.

Todavía en 2016, el 85% de la energía usada en España provenía de combustibles fósiles o energía nuclear. De hecho España, junto con otros cinco países de la Unión Europea, acumulan alrededor del 70% de todos los gases de efecto invernadero del continente.

Por si eso fuera poco, la última reforma del sector eléctrico frena las energías renovables, penaliza el autoconsumo energético y fomenta energías sucias, como la extracción de petróleo y el fracking, un sistema altamente contaminante que permite extraer gas o petróleo fracturando el subsuelo.

La solución, el sector energético, debido a su uso de energías sucias —petróleo, carbón y gas—, es uno de los mayores contribuidores al calentamiento global. Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales. En España, las grandes eléctricas —Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa— siguen apostando por una energía contaminante en la que no tienen cabida las renovables, por eso trabajamos para que este modelo insostenible cambie.

La revolución energética en manos de la ciudadanía es el camino: con las energías renovables se conseguirán paliar los efectos del cambio climático y lograr una eficiencia energética que generará puestos de trabajo y reducirá los costes de electricidad. La Unión Europea y sus estados miembros solo podrán avanzar y prescindir de los combustibles contaminantes y de la energía nuclear si permiten que la ciudadanía participe y se beneficie de la transición renovable.

Greenpeace trabaja para impulsar soluciones que consigan frenar el cambio climático, con especial atención en el sector energético y el transporte, apoyando políticas que hagan posible un sistema energético democrático y 100% renovable basado en el ahorro y la eficiencia, así como acuerdos y tratados internacionales que logren reducir las emisiones mundiales.

Muchos de los esfuerzos de Greenpeace están enfocados en el sector eléctrico, persiguiendo alcanzar un modelo basado en energías limpias, libre de los gases de efecto invernadero derivados del uso de combustibles fósiles. Solo hace falta voluntad y planificación del Gobierno y las empresas.