Las formas del dinero: una historia del valor
La moneda es uno de los objetos arqueológicos que mayor información aportan al conocimiento de la Historia. Se trata de un documento que podríamos denominar de carácter oficiar, porque al final a l cabo el dinero se trata nada mas y nada menos, que de un elemento en el que la sociedad se pone de acuerdo y acepta como hecho de fe y confianza, porque el dinero hoy en día no es una moneda de oro o plata como eran en la antigüedad, por eso el dinero se trata de un consenso de la sociedad de que ese trozo de metal o de papel tiene un valor legitimo.
El dinero a lo largo de la historia ha supuesto un signo de identidad y un elemento de prestigio, que transmite una infinidad de datos sociopolíticos, económicos y artísticos; vinculada a un yacimiento arqueológico, sirve como elemento de datación y permite conocer numerosos aspectos de la vida cotidiana en el pasado.
La colección numismática del Museo Arqueológico de Madrid, es la más importante de España y una de las más destacadas de Europa por su volumen, variedad y calidad, propone un recorrido temático a través de la moneda y el dinero, descubriendo el mundo de las monedas como parte esencial del Patrimonio Cultural, pasado y actual.
Pero tanto “Dinero” como “moneda” son dos términos utilizados generalmente como sinónimos. Sin embargo, el concepto de dinero es mucho más amplio. El inicio de la exposición está enfocado a mostrar la singularidad de la moneda y lo que hizo de ella un objeto de éxito, convirtiéndola en la forma de dinero más reconocible y perdurable a lo largo del tiempo.
A través de ejemplos escogidos, se muestran sus distintos formatos y los fines para los que se creó, como medio de pago de salarios, impuestos y servicios del Estado, y su empleo como instrumento del comercio, reserva de riqueza y símbolo de poder y prestigio. A ello se añaden las aplicaciones que les dieron sus usuarios en todas las épocas históricas: amuletos, joyería, ofrendas a la divinidad, acompañamiento de los difuntos, soportes de publicidad, recuerdos personales…
Tan antigua como el propio dinero y la moneda es la falsificación, un fenómeno con múltiples matices, que da cabida tanto a las falsificaciones de la moneda de curso legal, sometidas a duros castigos que solían incluir la pena de muerte, como a las invenciones y falsos destinados a engañar a los coleccionistas a partir del siglo XVI.
Esta exposición, muestra todo tipo de objetos y materiales que han sido empleados en distintas épocas y regiones de los cinco continentes, en muchas ocasiones sistemas muy complejos, para realizar pagos. Desde el ganado, la sal o las conchas, hasta el metal, pesado o en forma de diversos objetos, muchos de ellos han dejado su huella en la historia, el lenguaje y nuestros dineros actuales. De la sal procede nuestro «salario», del ganado, «capital»; y del metal al peso la propia moneda, en origen un lingote controlado, sellado y garantizado por el Estado.
Un muro luminoso nos permitirá asomarnos, desde cerca, al diseño de las monedas: aquello que las hace reconocibles y que las convierte en medio de expresión del poder que la acuña, crónica de una época, reflejo de la vida y las ideas políticas, religiosas y económicas de la sociedad que las creó y utilizó. Tipos y leyendas presentan el mensaje que el Estado intenta transmitir y la imagen que quiere dar de sí mismo; narradoras de la pequeña y la gran historia, incluso nos permiten conocer ciudades, reyes o acontecimientos que, sin las monedas, serían ignorados.
Cristina González Ochoa