El mercado ecológico en España vive un momento insuperable principalmente gracias al trabajo apasionado de una minoría concienciada, y porque cada vez más personas corroboran la relación que existe entre alimentación y salud, puede que gastar mas en alimentarse bien es una buena inversión que puede hacerse desde la economía familiar… Detrás de la alimentación ecológica hay mucho más que una opción alimentaria: se activan otros valores como es el esfuerzo por mejorar el medio ambiente, frenar el cambio climático, frenar el éxodo rural, conceptos éticos y de bienestar animal, etc.
El derecho a la alimentación no debería ser solo un negocio, ese modelo solo genera hambre y enfermedad. Hace solo unas semanas, durante la celebración de BioCultura en Madrid, así lo expresó Hilal Elver, relatora especial para el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas: «La única opción para alimentar a la población mundial pasa por volver a técnicas agroecológicas».
El mercado de productos ecológicos no va a dejar de crecer. Los estudios que han aparecido en los últimos dos años, en torno al sector de la alimentación ecológica, muestran que este mercado va a gozar de un crecimiento de dos dígitos anual.
Durante el año pasado los consumidores españoles gastaron cada día 5 millones de euros en alimentación ecológica. El gasto anual per cápita se ha duplicado en cuatro años, y ahora son ya 42 euros por persona y año. Así, son ya 2 de cada 100 euros de nuestra cesta de la compra.
También va cambiando el perfil de consumidor ecológico (hasta hace poco anclado en consumidor de entre 35-50 años); los millennials (consumidores con menos de 35 años) ganan terreno y son ya aproximadamente el 30% de los consumidores de productos ecológicos.
De hecho, los alimentos “bio” ya están, en mayor o menor medida, en la gran mayoría de grandes superficies, los productos “bio” se han convertido en la nueva moda, donde la gente quiere comer mejor y saber qué es lo que come. Se habla ya de que en los próximos 10-15 años en Europa el consumidor solo va a demandar fruta y verdura que sea ecológica. España ostenta desde hace ya un par de años el puesto décimo en consumo a nivel mundial.
También destacar el crecimiento de tendencias ovolactovegetarianas y veganas entre la poblacion. Así como los superalimentos, los fermentados y los productos “sin” (sin lactosa, sin gluten, sin azúcares añadidos), habida cuenta de las alergias e intolerancias que ha creado la alimentación convencional. Y también aumentará el consumo de productos cosméticos certificados, así como los de higiene y limpieza, porque el mundo esta empezando a concienciarse de que la salud es algo que no es negociable.
Tiene que haber espacio para todos. El consumidor de productos ecológicos va a seguir multiplicándose. Las tiendas especializadas tienen su público, pero las grandes superficies tambien. Hay lugar para todos. Ahora, eso sí, el que se duerma en los laureles, el que no sea dinámico y creativo, sucumbirá. De hecho, es algo que ya está ocurriendo.
En el caso del comercio online de este sector, no hay datos concretos de la cantidad de comercios online, lo que sí que es cierto es que la mayoría de comercios y empresas disponen ya de venta online. Es una obviedad que el mercado ecológico online sigue creciendo a buen ritmo, porque también sucede con los demás sectores y mercados. Y el mundo “bio” no es una excepción. Pero a diferencia de otros sectores, en el mundo “bio” crecen también otras fórmulas como son las cooperativas de consumo, los mercados semanales en muchas poblaciones, las ventas a pie de finca, el apadrinamiento de producciones…
España es el quinto país con mayor número de industrias ecológicas en el mundo (7813). El valor de producción ecológica en origen se estima en unos 2.000 millones de euros. Somos, en consumo, el décimo mercado mundial de productos ecológicos. Aquí hemos avanzado notablemente en muy poco tiempo. Somos el cuarto mayor exportador mundial de productos ecológicos (895 millones de euros en 2017). Somos el primer productor mundial de aceite de oliva ecológico y de vino ecológico y el segundo productor mundial de cítricos ecológicos y de legumbres ecológicas. En cereales, el sexto, y el séptimo en hortalizas. El décimo productor en frutas ecológicas.
Las administraciones llevan mucho tiempo evitando darle la importancia que realmente tiene a la producción ecológica, no solo como generadora de alimentos sanos, de solución para muchos problemas medioambientales, como política de creación de empleo…. ya es hora de que vayan despertando si queremos que nuestro país dé un salto cualitativo y cuantitativo de forma más rápida. El sector no pide tanto, de hecho la mejor política de apoyo a la producción ecológica sería la incentivación fiscal, la compra de alimentos ecológicos por parte de la Administración (compra pública: colegios, hospitales, etc.) y una decente campaña mediática que llegue a todos los estratos sociales…
Por otra parte la producción ecológica es la gran oportunidad para volver a poblar nuestro medio rural. Se estima que ya son mas de 2 millones de hectáreas en ecológico, lo que sigue situando a España en el primer puesto europeo y el cuarto mundial. El sector genera ya mas de 85.000 puestos de trabajo, y abona un tejido económico descentralizado.
El sector ecológico está cambiando mucho y en muy poco tiempo. Sí, las grandes empresas y las grandes superficies han visto un nicho de mercado y se están introduciendo. Esto no tiene por qué ser negativo pero es complejo. No es bueno para el sector el hecho de que estas grandes empresas quieran funcionar en el sector «bio» como funcionan en el sector convencional, donde no hay la misma ética, los mismos conceptos, que funcionan en este sector. El sector “bio” y su expansión son la punta de lanza de todo un cambio de paradigma que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida (energía, salud, urbanismo, transporte, productos de higiene y cosmética, textil, construcción…) y que ya no hay nadie que lo pare y que ya ha llegado a todos los rincones de la Tierra. Para que las grandes empresas no acaben corrompiéndolo, tenemos que ser astutos.
BioCultura, la feria pionera en España sobre los productos ecológicos, tubo lugar del 7 al 10 de noviembre, en los pabellones 8 y 10 de Feria de Madrid – IFEMA, y ya son 35 las ediciones en las que mediante la sensibilización e información, la feria de productos ecológicos y consumo responsable trabaja por la salud de las personas y del planeta; por la del campo y la de los productores; y también por la de nuestra sociedad como conjunto.
Más de 74.000 visitantes pasaron en los cuatro días de celebración de la feria del cambio en Madrid en la edición del pasado año, que, ejercicio tras ejercicio, sigue ampliando su público y el alcance de su mensaje. Un mensaje que, tras más de tres décadas de lucha, ha pasado de ser algo hippie y marginal a ser algo totalmente mainstream. Al menos en parte.
La filosofía BIO y los pilares de comercio local, ético, responsable, soberanía alimentaria; el respeto a todas las personas que forman parte de la cadena de producción de un alimento hasta que llega a nuestras mesas; la apuesta por el cooperativismo; y el pensamiento que un mundo distinto es posible, un mundo en el que reine el respeto y la conexión entre nuestra comida y la tierra, han pasado de ser despreciados a ser entendidos como algo imprescindible para afrontar los retos venideros y presentes. También han empezado a captar desde hace tiempo la atención de instituciones y grandes empresas, que están ya implicándose de lleno en el sector ecológico. Normal, entendiendo que, por ejemplo, para afrontar la situación de emergencia climática, apostar por productos ecológicos y, en la mayor medida posible, locales, es una de las más importantes acciones que como consumidores podemos hacer en nuestro día a día. Al menos en parte. También, para la cada vez más importante implicación por parte de estos actores, debe ser importante como está creciendo el mercado, un mercado que nace de la necesidad a nivel social y de la información, una formación que BioCultura, junto con muchos productores, personas y entidades, ha aportado a nuestro país en las últimas décadas.
Cristina González Ochoa
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